JOAQUIN CASTRO

Conocer a Catalina Moldovanu, es entrar en un mundo del arte, con mayúscula. Creadora, soñadora, nacida de una figuración muy personal de, aquí que su obra sea reflejo de sensibilidad y de conocimiento técnico con pincelada que es valiente y descriptiva. Sus trabajos que pronto podemos ver en una prestigiosa galería del arte, nos llevan a especificidades que pueden ser paradójicas, pero sus modos, modales, voluntades, han configurado una poética y una ética de intenso aroma moderno.

En sus escritos, Moldovanu, refiriéndose a ella misma dice que: “Que sus trabajos son en realidad lo que su corazón aprende cada día a expresar en este idioma universal que es el Arte; un esperanto donde las emociones humanas asumen el papel protagonista a la hora de manifestarse. Un sinfín de emociones que nos caracterizan, buscan su lugar, significado y explicación en sus lienzos “.Sus óleos son perplejos. Donde podemos ver, en algunos de ellos, una cara de mujer, de grandes labios y de ojos soñadores , de su nariz aparece un elegante jugador de tenis, o un tablero de ajedrez, en ,los peones quieren ser protagonista a través de una escalera y correr los cien metros libres, adornada la tabla de blanco y negro, muy característico en sus trabajos con banderas de varios países. De aquí la imaginación de esta creadora que con sus colores y psiquis nos penetra en un mundo onírico donde algunos de sus personajes, mujeres desnudas u hombres sumergidos entre azules y esmeraldas quieren encontrar la libertad, no se si entre nubes blancas o hilos de mil colores. prefiero creer que entre nubes que son símbolos de deidades divinas, almas buenas que penetran en sensaciones que dan derecho a libertades y sentimientos puros.
En la obra de Catalina Moldovanu, destacamos una descripción que va más allá de las sugerencias, los juegos que una dicción liberada configura sumando composturas, que son en realidad definiciones, manchas, imposiciones gestuales, toques e incluso zonas de visión abstractas, que nos llevan a resultados sugestivos que proclama “in crescendo” en su pintura. La fuerza expresiva, en el color, es un resultado positivo que tenemos que usar en sus propias creaciones imaginativas.